Vademecum

¿ Antiobesidad  por decreto?.

 

Lo que así parecería es la normatividad  donde debe partir una nueva cultura alimentaria que se busca para abatir índices altos de obesidad , sobre todo en niños, que ya preocupan a las autoridades de Salud y  Educación.
Dada a conocer la lista  de “alimentos prohibidos” _refrescos, bebida azucaradas, frituras, leche entera y pastelillos_  empezarán  a satanizarse mientras se insiste en la ingesta de frutas, verduras cocidas (¿ que porcentaje de niños mexicanos tiene predilección por  éstas?), leche baja en grasas, jugos naturales y agua natural.
En este contexto es sano que se actualice la normatividad tendiente a fortalecer la cultura alimentaria- _ que debe tener  rango constitucional_, pero insuficiente  solo el hecho de hacer una lista y ponerle palomita o tache a ciertos productos con lo que hoy se pretende  como  medida para reducir en los infantes  altos índices de obesidad.
Dada a conocer la medida de inmediato saltaron las voces primero de revisar las tienditas,  cooperativas o lo que hay llaman pomposamente CAS, Centros de Atención y Servicios  ( se oye mas de mercadotecnia); los industriales por su parte alegan que los llamados productos chatarra también generan empleos.
Una opinión que se está generalizando es que a la par de la medida anunciada debe haber un programa de orientación entre familias  que derive hacia  los escolares para que eviten consumir productos que no van a encontrar sólo al interior de las escuelas o en el recreo. Un solo decreto no evitará que los niños busquen fuera de  clase, camino de regreso a casa o en sus ratos de ocio los  ahora llamados “productos chatarra”.
Por otro lado no se precisa como complemento importante un programa integral y formal de educación física; mismo que debe tener enfoques al respecto y apoyo  de nutriólogos, por ejemplo.
La obesidad no se erradicará por decreto sino con un Plan integral de apoyo a la cultura alimentaria, que permita erradicar el consumo excesivo de calorías, grasas y sodio, primero en casa y con el debido manejo en escuelas. Además fortalecer y reorientar el Programa oficial de Educación Física para que sea parte complementaria del proyecto.  La concientización en niños y jóvenes de este problema, que afectaría gravemente su salud, es la guía que evitará el que consuman productos chatarra donde quiera que estén.