Tradiciones

El Carnaval de Sayula  (Segunda parte).
                                                          
                                                             Serial de un trabajo monográfico
                                                              Del Profr. Mario Rafael Ochoa  Anguiano.

En la actualidad el carnaval sayulense inicia el Jueves anterior al Martes de Carnaval con el entierro del mal humor . Este evento es organizado por los estudiantes de alguna de las escuelas del nivel medio de la población.
Consiste en un desfile de encapuchados vestidos a la usanza de un fantasma; procede a esta marcha un ataúd que es transportado en hombros o en una carreta previamente acondicionada, este cortejo fúnebre se acompaña generalmente del mariachi, la banda o la chirimía recorriendo las principales calles, a su vez los truenos de los cohetes anuncian  la llegada de la caravana y el recorrido que llevan; la meta final de este contingente es el jardín principal, en su recorrido lógicamente el desorden y alguno que otro desmán no se hace esperar.
La marcha de los encapuchados culmina en la plaza principal en donde es quemado y destruído el féretro por la acción de los cohetones que lleva en su interior.
Una vez concluído este acto simbólico, son leídos ante numeroso público que se congrega en el jardín, los famosos y esperados versos del Testamento del mal humor, los que están llenos de picardía, doble sentido y buen humor y que además constituyen una sátira política de la actuación de tal o cual funcionario público.
Como prueba de ello el siguiente fragmento:

De nueva cuenta vuelvo
A este hermoso lugar,
Y esta vez no cuento
Con Apolonio Aguilar.
Vengo rete enmuinado
A visitar mis amigos
Me encuentro todo cambiado
En mi Sayula querido.
Ya no oigo mencionar
A Jorge ni Marcelino,
Gerardo salió corriendo
De este pueblo y sin destino.
                                                    ( Febrero 1996).


El Viernes o Sábado, según los organizadores, se celebra el popular desfile de comparsas, evento de gran poder de convocatoria ya que el pueblo se desborda hacia la calle Manuel Avila Camacho a observar la gracia, colorido, baile, alegría, coreografía y música de los participantes.
Cada comparsa está constituída por, aproximadamente, 25 elementos como mínimo, el tema musical que presentan es libre, el cual bailan durante todo el recorrido; encabezan a estos grupos un carro alegórico que presenta el cuadro plástico relativo al tema musical.