 |
Influenza sin precedentes 2.
No se recuerda en las últimas 6 o 7 décadas caso similar, al que hemos llegado por la amenaza de la influenza; la mutación del virus A H1 N1 tomó de sorpresa a México y al mundo, aún que existen un protocolo para casos de epidemia y pandemia que sugiere la OMS.
Lo que no habían cimbrado temblores, huracanes y tsunamis ocurrió cuando la alerta por la propagación del virus de la influenza obligó a las autoridades sanitarias y civiles del mismo Gobierno Federal, de los estados y municipales casi a paralizar a todo el país.
El sistema educativo primero, después el laboral y también el económico.

La alerta de “quédese en casa” sonó, en nuestro país, como un hecho sin precedente en este milenio.
Estadios de fútbol vacíos, la misma Feria de Aguascalientes, no interrumpida desde hace 181 años, programas masivos de televisión sin espectadores.
Esta macroparalización evidenció la capacidad de respuesta de quienes tiene a su cargo las medidas para proteger la salud de los mexicanos, un derecho constitucional
Que si había medicamentos adecuados , que si la capacidad de los hospitales es suficiente, que si las autoridades tomaron las medidas de protección debidas y actuaron oportunamente, eso todavía lo estamos evaluando.
Lo cierto es que falta mucho aún para tener una cultura de prevención, apenas nos estábamos acostumbrando a pensar como reaccionaríamos siendo habitantes de una zona sísmica, a partir de lo ocurrido en 1985. y nos llega una nueva contingencia, sin precedentes.
Se cancelan eventos regionales masivos y hasta el mismo Secretario de agricultura reconoce el desplome del consumo de carne de cerdo, la cual por cierto, no tiene relación con la enfermedad enfrentada.
Todo esto nos hace pensar que tan vulnerables somos.
Que estamos expuestos, con todos los avances científicos, a una nueva pandemia, como ha ocurrido en otras latitudes del mundo.
Los registros y efectos de este hecho desde todos los puntos de vista, sin duda pasarán a la historia.
Ojalá que todo ello sirva para entender, por ejemplo, que quienes son responsables de la salud implementen medidas, como los protocolos y manuales de procedimiento actualizados y efectivos, ante los efectos de un sismo, un huracán o una epidemia.
La solidaridad probada de los mexicanos ante catástrofes ha sido factor determinante como respuesta ante estos casos; evidentemente los gobiernos y la sociedad deben ver mucho mas allá de lo ocurrido.
|
 |
 |