Política

Lo emblemático en la política.

Este fin de semana estuvo en esta  región la taekwandoína  Iridia Salazar invitada por dirigentes de Acción Nacional a una serie de actividades con el sector femenino.
En la anterior contienda política nacional  esta atleta olímpica  fue personaje de uno de los spots de este partido.
Nada hay de extraño que los atletas participen y promuevan los colores del partido que mas les convence _ o contrata- , es un derecho ciudadano el activismo político.
Algo similar ocurrió con Ana Gabriela Guevara en el DF con el PRD.
Otras figuras populares en el deporte, la música, el cine o la televisión también se han manifestado en anteriores procesos políticos. Chespirito, por ejemplo, también lo hizo por el PAN. ¿ Recuerdan lo que ocurrió con Juan Gabriel cuando hizo campaña por Labastida Ochoa en la campaña antes del 2000?.
Las figuras emblemáticas son recursos  de mercadotecnia política en todo el mundo.
Muchos de ellos se han vuelto funcionarios públicos .
Hace años aquel cantante argentino Palito Ortega fue el responsable del Ministerio de Cultura en Argentina.
A Pelé en su país lo hicieron dirigente del deporte y hoy es publicista.
Casos  similares   los hay en todo el mundo
Los políticos bien saben que las figuras populares atraen votos.
Y cuando escasea la capacidad de convocatoria…
Ningún recurso, personaje o estrategia  está  de más.
Ese es el asunto.
¿Tan mal andarán nuestros políticos que necesitan de figuras emblemáticas o populares para remontar niveles de descrédito que los evidencia?
¿Tan agotada está su plataforma de principios que ya no convencen a la ciudadanía?
Los principios ideológicos de los partidos ya no motivan al votante  y hay que buscar “reflectores” de otros contextos?
En teoría todos los partidos políticos  tienen  registrado legalmente su fundamento, su doctrina; el quehacer y sus objetivos en bien de la sociedad y todos son admirables en el documento.
Sin embargo a la vista de la opinión pública lo que salta es el pragmatismo político.
En lo   actual está de moda aquello de  seremos enemigos de principio, de ideología, de fundamento o de historia pero nunca nos haremos daño y si el fin lo justifica hasta nos hacemos compadres.

Ni  duda cabe  en la política se vale de todo menos perder.
Así lo entiende en la grilla,  que es la realidad, nuestra clase política;  del color o partido  que sea.