Mujer

Los derechos de la amante

Expresionessur.com.- ¿Qué tipo de mujer es la otra? "Aquella que engañada con conocimiento de causa opta por seguir al lado de un hombre que no es libre". "Las otras" han existido desde siempre en las distintas sociedades, pero nos interesa ahora el papel de la mujer actual, de la amante del siglo XXI.

Amor de unas horas

Amante es eso, es dar amor, pero el término amante es el que le damos generalmente a la intrusa que tiene relaciones con un hombre comprometido, casado. Para las esposas la amante lleva las de ganar, aunque lo único con lo que no se pueda quedar es con el marido.

La amante recibe a su pareja en determinadas horas, lo que le da tiempo de estar arreglada. La amante no tiene que preocuparse por la economía doméstica, no lo recibe con quejas de lo mal que se portaron los niños ni con la amenaza de que la cocinera se quiere ir. A la amante no le dan esos "dolores de cabeza" repentinos antes de ir a la cama, nunca está cansada, siempre está de buenas y dispuesta a complacer. Pero la amante casi siempre está sola y se le visita a escondidas.

Pero hay otras amantes, las concubinas, las que viven o semiconviven sólo por amor, con hombres que no se quieren casar, ¡por qué no se quieren o no se pueden casar!

Engaño sobre engaño

No se trata de estar a favor o en contra de los amasiatos, sino de analizar su situación y su futuro. La mayoría de ellas, amantes o concubinas, al ver pasar el tiempo se dan cuenta que por amor han continuado con una relación no formalizada.

Algunas fueron engañadas y tarde descubrieron que su hombre lleva una doble vida, y a veces hasta una doble familia; al enfrentarlo, siempre dicen que no se llevan con su esposa, que no tienen relaciones sexuales, pero que no pueden dejar a su primera familia. Ese es el argumento más común, y la amante que quiere se lo aguanta, se lo cree y acepta "ser la otra".

Cuando pasan los años y la pasión disminuye, ese hombre que llegaba con flores casi no se presenta porque encontró a otra amante más joven o porque se acordó que tiene una esposa a la cual siempre ha querido. ¿Qué puede hacer la amante, madre de dos hijos de su "pareja"?

Derecho de antigüedad

Las amantes, las que decidieron formar una segunda familia "a sabiendas" de que él ya tenía otra, o las que fueron engañadas por el hombre, pueden ser en términos legales: concubinas, compañeras, amasias, mancebas o mujeres de unión libre, según el caso. Y por ley, aunque pocas lo sepan, cuentan con protección de acuerdo a los códigos civiles de los distintos países, que generalmente establecen que una mujer que ha "vivido" cinco años con un hombre con o sin hijos, tiene derecho a gozar de una pensión alimenticia para ella y para los hijos que pudo haber tenido con él, aun fuera del matrimonio. Así que si el señor decide irse con la amante puede demandarlo y hasta embargar parte de sus ingresos.

¿Qué sucede si después de una relación de cinco años, o más, el hombre muere?

Una herencia, dos familias

La concubina o amasia que puede comprobar que "cohabitó" con su pareja (hay hombres que se las arreglan para vivir en dos casas a la vez) tiene derecho a exigir una parte de la herencia si fallece su "amante". Ahora que, mientras está vivo, y gracias a la ley que ahora determina que ya no hay niños naturales o ilegítimos, la amante puede también exigir el registro de los hijos que procrearon con los apellidos de ambos, aunque no exista el matrimonio de por medio.

Pocas mujeres que "viven" con un hombre y que llevan años de esperar el matrimonio saben que después de cinco años se puede exigir la legalización de esa unión libre por medio de una demanda.

Enamorados pero incasables

Si la pareja no se quiere comprometer legalmente en la mayoría de los países, después de cinco años de amasiato, existe la posibilidad de demandarlo, obligarlo a casarse por medio de una orden del juez. Si el señor vive con mami, viaja mucho, no tiene dinero, se hace que la virgen le habla, tiene mil excusas para no legalizar su situación o de plano no quiere comprometerse con un papel, es bueno que él sepa que las leyes protegen a esa mujer, a su concubina, y que aunque no sea su esposa cuenta con derechos.

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V. Sendel

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