Editoriales

¿Verdaderamente sabremos leer?

                                                         Por Miguel A. Vázquez Heredia.

Leer no sólo es la simple y mecánica repetición de letras, sonidos y signos.
Ni la abstracta y subjetiva conceptualización de las formas. Es, en definitiva, mucho, pero mucho  más que  todo eso. Implica por sobre todo un correcto uso del lenguaje empleado en todos sus giros, sentidos, particularidades,  estilos y costumbrismos.
Pero también el cultivo y acrecentamiento del acervo cultural de quienes leen y escriben. No podría hablarse tampoco de existencia de lectura alguna sin una amplia y generosa dosis de transmisión, imaginación, interpretación y de la insustituible comunicación.
El ser humano, privilegiado como es, entre todas las especies por aquello del lenguaje articulado, ha debido perfeccionar tal característica para ubicarse como el único ser capaz de aportar y recibir ideas, imágenes, conocimientos, experiencias, descripciones y todo tipo de   situaciones a través de la palabra oral y escrita.
Por todo esto afirmo que para conocer a un ser humano me bastaría ver u oír como se expresa. Así de importante es el poder del lenguaje y la lectura. A lo largo de la Historia ha persistido la polémica respecto a desentrañar si la lectura es un medio, un fin, una herramienta  o un instrumento cultural. Mi personal apreciación es que la lectura es el summus excelsus del lenguaje articulado, es decir, es todo  lo anterior y algo más.
Concluyo diciendo que el hecho de  verdaderamente  leer implica recibir el más puro, el más noble y el más trascendente esfuerzo de comunicación que nos permitirá ser un reconocido eslabón más en la infinita cadena de la cultura humana.