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La lectura para niños.
Primero una actitud sensible y entusiasta por parte de los adultos que están cerca del pequeño, sus padres, hermanos, otros familiares, vecinos o amigos de habitual convivencia.
Es claro, la lectura como hábito también puede iniciarse como práctica de imitación.
Si un niño ve leer a los adultos que le rodean tenderá a hacer lo mismo.
No hay que esperar que esa práctica inicie sorprendentemente, que el pequeño lea mucho y bien. Empecemos descubriendo sus primeras palabras leídas, en el contexto diario hay nombres, etiquetas y por la calle donde se vive anuncios, bardas pintadas, en fin muchos estímulos que pueden motivar la lectura inicial, como hábito, entre los niños. Pero ojo, si el pequeño se siente estimulado, si percibe que se le toma en cuenta y se reconoce lo que empieza a leer y además se le ayuda, ampliará su autoestima y comprenderá poco a poco que el hábito de la lectura puede darle, además del conocimiento, momentos de satisfacción y reconocimiento de las personas que le rodean y que están cerca de él, como sus padres y eso será muy importante para él en lo sucesivo. (Continuará)
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